Crisis
Martes, Octubre 28th, 2008La cara de la gente: una reflexión sin datos.
Soy sociólogo, y lo llevo en vena. Siempre me fijo en el comportamiento humano, miro y miro y vuelvo a mirar. Alguien pensará alguna vez: “!qué mirará este??”.
Estuve en Chequia, Eslovaquia y Hungría en los últimos años 90. Me fijé en la cara de la gente. Gente culta, siempre leyendo, muchos instrumentos musicales en sus viejas y cuidadas fundas en el metro y en el autobús. Y mucha tristeza, melancolía. Me llamó la atención la melancolía de la gente, el velo de tristeza en la mirada, una cortina de lejanía, de quién asiste impotente a su lenta-lenta-lenta agonía, a su vida monótona y funcional.
Y hete aquí: me vengo fijando en nuestros centros comerciales, en nuestras calles, de marzo para acá. Quizá estoy loco. Quizá veo lo que quiero ver: pero veo caras tristes. Caras con temor. Caras con prisa, camino de ningún sitio. Mi mente se va a Praga, y a Bratislava.
Tengo la sensación de que la cacareada crisis es algo más que una recesión económica. No sé por qué, no sé argumentarlo, me faltan las palabras: pero veo un aire vintage en nuestras calles. Algo me recuerda, cada vez más, a los setenta.
En el semáforo, un Audi q7, y un Cayenne. Y cruza una familia que no ríe, que teme.
Y en la Retoucherie de Manuela, frente al semáforo, una pequeña cola para enfrentarse al invierno con la ropa del año pasado.

