Razones para creer (siguiendo la línea de Coca Cola)
Miércoles, diciembre 21st, 2011Hace algún tiempo que cayó manos este texto del gran Mario Benedetti y “aluciné”. ¡Es tan aplicable a mi trabajo!!!!
Hace algún tiempo que cayó manos este texto del gran Mario Benedetti y “aluciné”. ¡Es tan aplicable a mi trabajo!!!!
Hace años que vengo observando como los programas de incentivación de clientes (en realidad, cuando hablamos de Fidelización, solemos estar refiriéndonos a incentivación de la demanda actual), están muy relacionados con la motivación de empleados; es decir, con la incentivación de las personas.
Tanto en Fidelización como en Incentivación de empleados, los esfuerzos se dirigen a mover a una persona a realizar determinados esfuerzos para lograr ciertos logros, de compra, en fidelización de clientes, y/o de acción o producción, en incentivación de empleados.
El punto de partida común es la motivación vía el movimiento del interés propio: “¿qué gano yo con ello??” A la hora de incentivar el comportamiento humano, tanto en fidelización, como en motivación del empleado, debemos comenzar tomando conciencia de la intensidad con que una persona desea una recompensa determinada.
Así, y en esencia, la modificación del comportamiento constituye, esencialmente, una estrategia que trata de cambiar el comportamiento mediante el empleo de recompensas. En el ámbito de la gestión de Recursos Humanos y la incentivación de empleados, cabe el uso de una herramienta que no tenemos en fidelización: las penalizaciones (que sólo se pueden concebir como ausencia de premios, en Gestión de Clientes).
Así, la clave en incentivación de las personas, el estímulo crítico para lograr comportamientos, es la generación de reacciones o efectos de forma continuada. El comportamiento que produce un resultado positivo tiende a repetirse (lo opuesto también es cierto).
Así, algunos puntos en común entre la fidelización de clientes y la incentivación-motivación de empleados, serían las siguientes ocho pautas de gestión, a mi juicio comunes al marketing de clientes y al marketing interno:
1.- Expresar con claridad qué comportamientos conducen a una recompensa. Es necesario que existan retos numéricos, cuantificados, que sean retadores y alcanzables ampliamente con un esfuerzo razonable (tanto a nivel de clientes como de empleados).
En el caso de los clientes, las recompensas (deben tener percepción de valor) pueden ser electivas, con carácter general, como es el caso de los catálogos de puntos; sistemas similares se pueden arbitrar en el ámbito de los Recursos Humanos, aunque existen otros elementos a disposición , como lo son:
- Salarios,
- ambientes de trabajo,
- uso de ciertos elementos de estatus dentro de la empresa,
- formación, y similares.
2.- Elegir la recompensa adecuada, pues todos estamos saturados de regalos que no sirven para nada. La recompensa debe ser percibida como “suficiente” en relación con lo que se pide a cambio.
3.- Suministrar amplia retroalimentación que, en si misma, sea motivadora (divertida, transparente, estimulante –literalmente- y orientada a la acción).
4.- Conceder las recompensas con frecuencia variable. Debe haber recompensas formales (asociadas al logro), las cuales es muy difícil temporalizar (catálogos y similares) y adicionalmente, pueden haber “detalles”, en la medida de lo posible, personalizados. Estos detalles, concesión graciosa de quién los da o los concede, deben ponerse en valor, evitando que “pasen sin pena ni gloria”.
5.- Hacer que las recompensas sigan de inmediato al comportamiento observado (sin largas esperas). En este sentido, de vez en cuándo, y por largos períodos, literalmente, se eliminan los detalles para darles valor cuándo se entregan.
6.- Hacer que la recompensa se adapte al comportamiento. La magnitud de la recompensa, regla básica de la incentivación comportamental, debe variar de acuerdo con la magnitud del logro.
7.- Lograr que las recompensas sean bien visibles, y se valoricen adecuadamente, tanto por quién la recibe, como por su entorno (siendo un estímulo, además, que induce a imitar el comportamiento del premiado, para obtener la recompensa).
8.- Cambiar las recompensas cada cierto tiempo. Así evitaremos que la persona se acostumbre y se conviertan en un factor higiénico (su presencia no motiva o incentiva, pero su eliminación enfada). Las recompensas no conservan su efecto de manera indefinida, ya que las personas, ora clientes, ora empleados, pierden interés y dejan de esforzarse por recibir una recompensa que han recibido muchas veces en el pasado
Es muy importante generar fórmulas creativas para aplicar el reforzamiento positivo, lo cuál es válido tanto para clientes como para empleados, aunque las técnicas de reconocimiento, como es natural, sean diferentes:
- En el caso de los clientes, el reconocimiento, se basa en una exhibición de conocimiento y adaptación a gustos y preferencias.
- En el caso de Recursos Humanos, el reconocimiento viene de la mano del halago y valorización de los logros del empleado.
Un tema a discutir y meditar con calma es: ¿cómo evitar generar pedigüeños? Quiero decir que, en mi experiencia, en muchos casos, el uso de políticas de fidelización basadas en regalos (exclusivamente) genera clientes pedigüeños, cuyo comportamiento depende de obtener regalos tangibles. Lo hemos visto, por ejemplo, en acciones de fidelización en las Telco.
En el ámbito de los Recursos Humanos, muchos se preguntan si los empleados no están obligados a dar lo máximo de si mismos sin tener que recibir regalos y premios, incentivos tangibles y/o económicamente medibles premiando una productividad sobre-estimulada. ¿No es su obligación por el simple hecho de estar en la empresa?. Resulta evidente que la respuesta es SI, pero es sabido que “a nadie le amarga un dulce” y a la empresa le viene bien mejorar su productividad.
Ha caído en mis manos este texto del gran Mario Benedetti y he “alucinado”. ¡Es tan aplicable a mi trabajo!!!!
Lo comparto:
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que
decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo
hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus
acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no
pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos
serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no
sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por
no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a
éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar
objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido
esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
Me pedía ayer Felipe Llano, de ESIC, que le indicara cuáles son las claves que despliego en el libro de Fidelización de Clientes, y son las siguientes:
1.- La orientación al cliente es clave, condición sine qua non
2.- El CRM es importante, la información es la gasolina del motor
3.- El marketing interno es esencial: proveedores fijos y contentos, empleados fijos y contentos, clientes contentos y fijos
4.- si lo anterior funciona, será fácil montar un sistema de Gestión de Clientes
Prevención
No churn
Recuperación
Reactivación
5.- Será necesario crear un modelo de VINCULACION
En base a vínculos funcionales, de la marca, personales, y basados en las postventa
6.- es importante crear COSTES DE SALIDA, monetarios, relacionales y basados en el esfuerzo, en el tiempo a dedicar y muy importante: en la creación de MID miedo incertidumbre y dudas en caso de cese de relación
7.- en los tiempos que corren, el incentivo económico y gestión de privilegios es un factor coadyuvante de la fidelización.
Hola
acabo de terminar de leer el libro del profesor VALLS sobre LOW COST (Fenómeno Low Cost, Valls, DEUSTO, 09). Me ha encantado. Me ha servido para refrescar mis conocimientos sobre Pricing y para atisbar tendencias de futuro. Estos son, en esencia, mis apuntes:
a.- todo apunta hacia el low cost.
b.- si porter había perfilado su “liderazgo en costes” en oposición a la “diferenciación”.
Ikea (no lo menciona el autor) había diseñado y puesto en práctica su “dejar atrás”, economizando en la experiencia y “sustituyendo el valor” (veáse a Horovitz en su libro Satisfacción Total del Cliente). Logró, así, perfilar una experiencia DIFERENCIADA desde una SUSTITUCION DEL VALOR que le permitía ser LIDER EN COSTES, mientras que daba un ALTO VALOR PERCIBIDO.
c.- La estrategia del océano azul (Kim y Maubourgne) perfila un mundo en el que la DIFERENICACION es imprescindible. Ellos no mencionan la indispensable estrategia de precios bajos, pues cuando escriben aún no azuza la crisis económica.
d.- en este contexto, hay que lograr la DIFERENCIACION POR EXPERIENCIA (dando un servicio básico-básico de forma irrepetible y con valor evidente) y con un cuidado milimétrico de servicios periféricos-facilitadores y complementarios.
así, he elaborado una “mini tesis”:
1.- es indispensable avanzar hacia el low cost en la mayoría de los servicios
2.- es necesario automatizar procesos-servicios facilitadores.
cuidar al detalle los servicios complementarios, con externalización y automatización.
3.- personalización en masa INDISPENSABLE
4.- pocas personas en contacto con el cliente, LAS INDISPENSABLES, pero trabajando COMO UN COMANDO DE ACTORES QUE SE CUIDAN OBSESIVAMENTE DE UNA PERFORMANCE UNICA, DIFERENCIADA, DIFERENTE, CUIDADA, EXCELENTE
5.-… Y CENTRADA EN LA CALIDEZ DE TRATO CON CADA CLIENTE, dónde la personalización tiene un papel completamente central.
La semana pasada tuve una estupenda entrevista (de cara al libro que estoy haciendo con Jesús Golderos sobre Gestión del Talento) con Angel Cruz de Altran. Me impresionó su visión moderna de los Recursos Humanos y lo claro que tiene que hay que aplicar principios de comunicación comercial a la motivación y gestión de las personas.
Es un caso de “manual”, aplicando todo, absolutamente todo, lo que dicen los libros que hay que hacer. Me impresionó, muy especialmente, su visión de la personalización del trato con el empleado y su “ir a más” en la relación y en la creación-consolidación de lazos afectivos con empleados y colaboradores.
Yo había trabajado este aspecto en la teoría. Angel es un ejemplo de que nada hay más práctico que una buena teoría, como dijera Manuel Castells en su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Económicas y Jurídicas (parafraseando a Bruno Bauer).